No se esperan enhorabuenas, ni felicitaciones. Tarde o temprano tenía
que suceder, y no, no es que me case ni nada por el estilo. Es que ya
he aprobado mis primeras oposiciones, por supuesto sin plaza y sin
ninguna esperanza de trabajar. Quede al menos el aliciente para
seguir estudiando otros dos añitos de nada.
No tuve más aliciente que el martilleo incesante de las palabras en mi cabeza, olvidado ya el mundo se lanzaron a la conquista del universo neuronal en una lucha sin tregua contra el enemigo. En la batalla muchas calleron sordas y ciegas, mudas y maltrechas sin compasión alguna, tal y como sucedió en la horda original tras devorar al padre.
Sobrevivió sólo lo mejor tras hacerse el silencio en una espiral cuyo único final era la entropía. Los mejores no encontraron sentido más allá del desorden. La aniquilación era inminente a pesar de la lucha.
Me recreo en la forma de las palabras, la sonoridad, la perfecta combinación de letras me resulta tan estimulante que me place vaciarlas de significado, flatus vocis perfectos.
Tiene gracia. Yo fui siempre lo que no ha llegado a ser. Me muestro cual infinita potencia deslucida con el paso del tiempo, ridícula esperanza de otros.
¿Por qué se nos anima a salir de la mediocridad?, ¿Quien impuso que nosotros debíamos volver al mundo actualizados en sueños faltos de deseo?, ¿Quién no entendió que nuestro silencio era un grito atronador contra el sistema de infinitos sueños mundanos?
Camino hacia el desierto blanco repleto de luz y de tiniebla.
Bajo la aurora boreal mido y peso el éxito y el fracaso.
Es sólo el comienzo de uno de tantos caminos.
Y al fin, la vida vuelve con toda su furia sobre mí.
Tómenme por una quejica…pero ¿acaso en tan solo dos semanas no sienten ustedes cómo se ha criminalizado el derecho a huelga? Y yo es que por más que le doy vueltas no termino de comprenderlo. Será que el tema está en engancharse al neoliberalismo y ya se sabe: “si no estás conmigo estás contra mí”.
Debe ser que estamos ante una invasión de espejismos: un gobierno socialista que parece derechista, “garantizar el orden” que parece un “de aquí no se escapa nadie sin un porrazo” y el gran espejismos, el espejismo estrella, es la crisis. Claro, no le den mas vueltas, debió ser eso desde el principio.
Escribí mil palabras vacías,
en un examen sito ahora en la planta de reciclaje del polígono,
transformadas en un número calificador de cualquier mar de sabiduría.
Ahora el expediente 236 rebosa números próximo a su cierre, condensación de palabras y de años.
En la prensa suelen publicar publicidad con faltas de ortografía. Sin ir más lejos el otro día vi anunciada una campaña institucional con un sonado TÍ (con tilde). Y ante tal aberración siempre hay quien se solidariza contigo (¡¡GRACIAS!!):
http://www.ti-nunca-lleva-tilde.com/
Desde la 8ª planta.